Transcripción de la conferencia "El secreto del éxito" de Earl Nightingale. Hecha por AOA.
Recientemente, en Londres, un reportero entrevistó al gran médico ganador del premio Nóbel 1952 Albert Schweitzer, y le hizo la siguiente pregunta: Doctor, ¿Cuál es el defecto característico del hombre hoy en día?. Tras breve meditación el sabio repuso: Sencillamente el hombre actual no piensa.
Sobre este interesante tema quiero hablar con ustedes. Vivimos en una época de oro, época con la cual la humanidad ha venido soñando por siglos. Para alcanzarla se esforzó y trabajó por miles de años. Y ahora que hemos llegado a ella la vemos con indiferencia y apatía, como cosa natural y obvia. Nosotros en América somos especialmente afortunados, vivimos en los países mas ricos de la Tierra, llenos de oportunidades para todos sus habitantes.
Sin embargo, ¿Qué es lo que ocurre? Veamos un grupo de cien hombres. A los veinticinco años de edad todos están dotados de idénticas armas para la lucha. Todos tienen igual fe en el futuro. Todos están seguros de alcanzar el éxito, y todos cuentan con los mismos elementos para lograrlo.
Pero, ¿Tiene usted idea de lo que ocurre a nuestros 100 hombres al llegar a los 65 años de edad, al término, digamos de la maravillosa aventura que juntos emprendieron? Solamente uno habrá logrado riqueza, cuatro habrán conseguido cierta holgura económica, cinco seguirán trabajando para sostenerse y 54 estarán sin recursos.
Piense usted un momento. De cien, solamente cinco llegarán a la meta de sus ilusiones. ¿Por qué fallan tantos? ¿Qué pasó con esa chispa de inspiración que todos tenían a los 25 años? ¿A donde fueron a parar sus esperanzas, sus sueños, sus ilusiones, sus planes?
¿Por qué con el correr de los años se produce esta diferencia terrible entre hombres que juntos se iniciaron, y porqué esa diferencia tan enorme entre el éxito de unos y el fracaso de otros?
Ya que estamos hablando de éxito, bien vale la pena definir qué es éxito. Éxito es la realización progresiva de un propósito digno. Si un hombre trabaja hacia una meta predeterminada, si de antemano sabe lo que quiere, y sabe por donde ir para alcanzar su ideal, ese hombre es un hombre de éxito. Si no se adapta a esas condiciones, es un fracaso.
Éxito es la realización progresiva de un propósito digno. Robert Mayle, distinguido siquiatra norteamericano, en su maravilloso libro "El hombre en busca de sí mismo" dice esto: "Lo contrario de valor, en nuestra sociedad actual no es cobardía, sino conformismo".
Ahí tiene usted el problema de nuestros días CON-FOR-MIS-MO. La mayoría de las personas actúan por inercia, como todos los demás, sin saber porqué y sin saber exactamente lo que pretenden, ni como han de conseguirlo. Existen por ejemplo en los Estados Unidos, mas de 14 millones de personas de 65 años de edad. De esos 14 millones, 13 están sin recursos. Dependen de otros para subsistir.
Aprendemos a leer a los siete años. Cuando tenemos 25 años sabemos como ganarnos la vida. Es más, a esa edad muchos estamos sosteniendo una familia. Pero cuando tenemos 65 años aún no hemos aprendido a ser económicamente independientes, a formar un patrimonio. Y eso en América, en el continente mas rico de todos los tiempos.
¿Por qué? Porque nos conformamos con irla pasando.
El error estriba en que actuamos como lo hace la mayoría equivocada. Ahora bien, ¿Por qué esa mayoría se conforma con lo que apenas les basta para vivir modestamente? En realidad ni ellos mismos lo saben. Esas personas creen que sus vidas son moldeadas por las circunstancias, por las cosas que les suceden, por influencias exteriores. Son en efecto seres que se sienten arrastrados hacia un destino que ellos no han escogido, que desconocen.
Recientemente se hizo una encuesta entre gente de trabajo, tomando como base esta pregunta: ¿Por qué se levanta usted en la mañana para ir a trabajar? Diecinueve de cada veinte no tenían ni idea de qué contestar. Se les ocurrió decir "Bueno, porque todo el mundo lo hace, ¿o no?". Y en realidad eran sinceros. Trabajan porque todo el mundo tiene que hacerlo, y nada más.
Pero volvamos a la definición de éxito. ¿Quién alcanza el éxito? Solo quien progresivamente va dando forma a un ideal digno.
Aquél que dice yo seré tal o cual cosa, y luego se pone a trabajar para realizar su meta. Como el maestro de escuela, que es maestro porque es exactamente lo que el quiso ser. Como la mujer que es esposa y madre, porque eso es lo que quería ser. Así también es un hombre de éxito el vendedor que se hizo el propósito de llegar a ser un buen vendedor para progresar junto con la empresa en la cual labora.
En resumen, hombre de éxito es aquél que por decisión propia desempeña un trabajo que el escogió porque así lo planeó con toda intención.
Pero sólo uno de cada veinte lo hace. Por esta razón no hay realmente competencia hoy en día. A menos que nos la busquemos. En lugar de competir todo lo que debemos hacer es idear. Idear sistemas mejores, nuevas metas, esfuerzos más constructivos que nos lleven al éxito.
He dedicado veinte años de mi vida a investigar si existe una clave que determine el destino de un hombre. He querido saber si existe una clave para predecir el futuro, y si con sólo conocerla y utilizarla adecuadamente puede una persona garantizarse un futuro halagüeño.
Pues bien, esa clave sí existe. Ya lo he comprobado. ¿Se ha puesto usted a considerar porqué hay personas que trabajan dura y honradamente sin lograr ningún triunfo que valga la pena? ¿Ha notado usted que otras personas en cambio, sin tanto esfuerzo aparente lo logran todo?
Frecuentemente ha oído usted las frases "Todo lo que toca se convierte en oro" , o bien "Tiene el toque mágico". ¿Se ha fijado usted en que aquellos que triunfan en una cosa tienden a seguir triunfando en otra, así como aquellos que fallan en algo tienden a fracasar en todo?
Pues he aquí el porqué. Es cuestión de metas. Algunos las tenemos, otros no. El que tiene una meta obtiene el éxito porque sabe adonde va.
Imagínese un barco a punto de zarpar. Su capitán y su tripulación han planeado todo el itinerario. Y saben exactamente cual es su destino y el tiempo que tardarán en llegar a él. Tienen una meta perfectamente definida. En nueve mil novecientos noventa y nueve de cada diez mil casos, ese barco llegará a su destino.
Ahora veamos otro barco, exactamente igual al primero. Pero sin capitán, sin tripulación y consecuentemente sin destino, ruta ni calendario. Solo arrancamos la máquina y lo abandonaremos al azar. Si acaso logra salir del puerto, encallará en alguna costa desierta y quizá se hundirá. No puede llegar a salvo a ningún puerto porque carece de meta y de guía.
Lo mismo ocurre con un ser humano. Veamos el caso de un vendedor, por ejemplo. Actualmente no existe nadie con un porvenir mas brillante que un buen vendedor. La venta es la profesión mejor pagada del mundo para el buen vendedor que tiene metas. Todas las empresas necesitan buenos vendedores, y están dispuestas a ofrecerles un futuro sin límites. Pero ¿Cuantos buenos vendedores puede usted encontrar?
Alguien dijo que el mundo está arreglado de manera que el débil no pueda perder. La economía en nuestros países puede compararse a los convoyes en tiempos de guerra. Los barcos grandes navegan a velocidades reducidas que permiten a los pequeños seguir en la escuadra.
Por eso es tan fácil ganarse la vida hoy en día, no se necesita una inteligencia privilegiada ni un talento extraordinario para ganarse la vida y sostener una familia.
Así tenemos lo que comúnmente se llama una plataforma de seguridad, si eso es lo que buscamos. De nosotros depende la decisión de que tan arriba de esa plataforma mediocre querenos colocarnos, o si queremos conformarnos con vegetar en ella.
Ahora, volvamos al secreto mas extraordinario del mundo, el tema sobre el cual quería hablar con usted hoy. ¿Por qué destacan los hombres con metas y fracasan los hombres que no tienen metas?.
Voy a enseñarle algo que, si usted verdaderamente lo comprende cambiará su vida inmediatamente. En efecto, si usted me comprende perfectamente su vida será distinta a partir de este preciso momento; sus deseos se realizarán como por arte de magia, se acabarán sus problemas y no volverá usted a sufrir preocupaciones; parecerá como si usted irradiara buena suerte. Y lo que es mas, esos momentos de angustia, de miedo, de dudas, que usted quizás haya experimentado, quedarán en el pasado como una pesadilla que no volverá a repetirse jamás.
Aquí está la clave del éxito, y la clave del fracaso: NUESTROS PENSAMIENTOS FORJAN NUESTRO DESTINO. Voy a decirlo de nuevo. Nuestros pensamientos forjan nuestro destino.
A través de la historia de la humanidad se han registrado diferencias de criterio entre los grandes sabios y maestros, filósofos y profetas con respecto a diversos conceptos. Pero todos, en todas las épocas, han estado de acuerdo con ese punto.
Marco Aurelio, el gran emperador romano dijo "Los pensamientos de un hombre son su vida misma". Disraeli dijo "Con solo esperar, todo ha de llegar".
Después de larga meditación he llegado a la convicción de que un ser humano que estructura un propósito siempre lo logra. Y que nada puede resistir a la voluntad dispuesta a sacrificar la vida misma en aras de alcanzar la meta.
Emerson expresó: "El hombre es lo que durante todo el día piensa". William James apuntó: "El descubrimiento más notable de mi época es que el ser humano puede alterar su vida con solo alterar su actitud mental". Y añadió "Si en lo referente a nuestro propósito actuamos con toda sangre fría, como si este fuera ya una realidad, nuestra meta se realizará indefectiblemente y formará parte de nuestra vida misma. Se mezclará y se entretejerá con nuestros sentimientos y nuestros hábitos a tal grado que nuestro interés se convertirá en una fe".
También sugirió "Todo lo que añores con suficiente intensidad es casi seguro que lo logres". Si deseas ser rico, serás rico, si deseas ser culto, serás culto; si deseas ser bueno serás bueno; solo que necesitas desearlo con toda tu alma, desterrando de tu corazón los deseos incompatibles con el propósito primordial."
El Doctor Norman Vicent Peale, autor del famoso libro "El pensamiento positivo", dijo : "Esta es una de las más importantes leyes del Universo, fervientemente desearía haberlo descubierto en mi juventud, este hecho tan sencillo que es la base de una ley sorprendente de prosperidad y éxito; en cuatro palabras , TEN FE Y TRIUNFARAS".
Shakespeare lo expresó así: "Nuestras dudas son traicioneras, nos hacen perder el bien que podríamos ganar por temor al intento".
En la Biblia puede usted leer a San Marcos 9-23 "Todo es posible para aquél que tiene fe". George Bernard Show dijo: "La gente siempre echa las culpas a las circunstancias. Yo no creo en las circunstancias. La gente que triunfa en este mundo es la que se pone a buscar las circunstancias que necesita, y si no las encuentra las crea".
Bueno, está muy claro, ¿verdad? Y cada persona que ha descubierto este principio ha pensado (por lo menos durante algún tiempo) que ella fue la primera en descubrirlo. Nuestros pensamientos forjan nuestro destino.
Ahora encontramos más razonable el que una persona que está pasando en una meta digna, alcance dicha meta, simplemente porque está pensando en ella, y, nuestros pensamientos forjan nuestro destino.
Por el contrario, el hombre que no tiene meta, que no sabe a donde quiere llegar y cuyos pensamientos por consecuencia serán pensamientos confusos de ansiedad, temor y preocupación, no cosechará sino lo que siembra: Su vida se convertirá en una vida de ansiedades, de temores y preocupaciones. Y si no piensa en nada llegará a nada.
¿Como es que opera este fenómeno? ¿Por qué nuestros pensamientos se convierten en realidades? Trataré de explicárselo de la mejor forma posible.
Supongamos a un campesino dueño de cierta extensión de tierra. La tierra está esperando a que el campesino decida que es lo que va a sembrar. A la tierra como a la mente, no le importa la semilla que va a recibir. Se limita a hacerla germinar y producir, y a devolver al campesino el fruto.
Supongamos que el campesino tiene dos clases de semilla: Una de maíz y otra de yerbamora, una especie mortalmente venenosa. Toma unas y otras y las siembra; cuida de regarlas y abonarlas, y , ¿Qué es lo que ocurre? Invariablemente la tierra le entregará por igual los frutos del maíz y de la yerbamora venenosa. Como dice la Biblia, "Así como sembráis, así cosechareis".
Pues bien, la mente humana trabaja exactamente igual que la tierra solo que es mucho más fértil, mucho más pródiga y misteriosa; siempre está dispuesta a recibir las semillas del éxito así como la semilla del fracaso. Siempre hace germinar lo mismo la idea sana y constructiva que la confusa y destructiva.
Podríamos llamar a la mente humana el último continente inexplorado de la tierra, que contiene riquezas mucho mayores que las que hemos acariciado en nuestros sueños mas ambiciosos. Depende de lo que queramos plantar; eso cosecharemos.
Ahora bien, si todo esto es cierto, ¿Porqué las personas no usan más su mente?
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